miércoles, 25 de abril de 2007

En lagarto-city

Asistentes: Amfortas el clérigo de San Cuthbert(Enrique), Ash el pícaro espadachín y robaconjuros (David), Krath el brujo arcano (Javi), Nittha la maga (Inma) y Tar el explorador (Miguel).

Comenzamos a explorar el poblado de los hombres lagarto, con el sigiloso Ash al frente. Tras una comprometedora escaramuza con una enredadera carnívora domesticada por los hombres lagarto, conseguimos una idea bastante clara de la situación. Había varios grupos de hombres lagarto, discutiendo al parecer por las posturas opuestas del rey y el chamán de la tribu. El primero, aliado de Ilthane (el dragón negro) quería sacrificar a los prisioneros humanos y comenzar una guerra abierta contra la gente del torreón. El chamán, en cambio, creía que las desgracias que les habían acaecido no tenían que ver con los humanos (o al menos, no con todos). Más adelante, Ash consiguió encontrar los recintos donde vivían tanto el chamán (que custodiaba y protegía a Marcena como prisionera) como el rey. Decidimos intentar llegar hasta el chamán sin ser descubiertos, pensando que quizá con él pudiéramos establecer un diálogo y ayudarnos mutuamente. Comenzamos a avanzar por los túneles, pero no pudimos evitar que un grupo de guardias nos descubriera.

Afortunadamente, Amfortas pudo comprobar que uno de los guardias parecia muy enfermo, con unos sintomas que recordaba haber visto antes y que San Cuthbert le concedía sanar. Conseguimos negociar una entrevista con el chamán de la tribu, y entablar una conversación amistosa. Demostramos nuestras buenas intenciones sanando al guardia enfermo, que resultó estar infectado por uno de los gusanos que estábamos persiguiendo (por culpa de una poción de Ilthane). Tras esto, el chamán se ofreció a abogar por nosotros, pero nos informó de que no tendríamos ninguna oportunidad mientras el rey de la tribu siguiera vivo, ya que se trataba de un acérrimo aliado de Ilthane.

Tras unos momentos de duda, nos ofrecimos a librarle de él, aunque antes debíamos neutralizar a su lugarteniente, que vigilaba al resto de los prisioneros. Afortunadamente, pudimos sorprenderle y, antes de que pudiera reaccionar Amfortas le paralizó con un conjuro el tiempo suficiente para que pudiéramos abatirle.

Decididos, nos encaminamos a los aposentos del rey. El rey de los hombres lagarto resulto ser un ejemplar enorme, con trazas de dragón en su sangre que se notaban en las escamas negras y los cuernos que iba armado con un enorme tridente. A él no lo pudimos sorprender, había oído los ruidos del exterior y estaba prevenido de nuestra llegada. Sin dudarlo nos enzarzamos en el combate... parecía experto en el uso del tridente, que además debía de ser mágico, pues lo lanzaba contra nosotros y él solo volvía de nuevo a su mano. Le atacamos sin descanso... flechas conjuros, rayos arcanos, aunque parecía resistir bastante bien las heridas y, sin dudarlo, cargó hacia nosotros. Su embestida fue terrible, y causó serios daños a Nittha. Hubo momentos de nerviosismo pero conseguimos reorganizarnos. Amfortas se adelantó valientemente, gritando, plantandose frente a la criatura y lanzando un golpe devastador con su maza... lamentablemente el hombre lagarto era un combatiente capaz y desvió el golpe con una sonrisa en su rostro de reptil, confiado de sus posibilidades. Aun sonreía cuando creyó atisbar una sombra moverse tras él. Y la sonrisa se congeló en su rostro cuando se dió cuenta de que se trataba de Ash, que con un ágil salto clavó sus dos espadas cortas en la zona desprotegida tras el hueso de su clavícula, ántes de que pudiera reaccionar. El rey lagarto, aún con el tridente deteniendo el golpe de amfortas, emitió un estertor y se desplomó.

Sólo entonces nos dimos cuenta del gran revuelo que se había levantado en el poblado, con los hombres lagartos, partidarios del rey o del chamán, enfrentándose entre ellos.

Fue entonces cuando el chamán se adelantó para darnos la enhorabuena y pedirnos un último favor... los huevos de los hombres lagarto, sus futuras crías, estaban guardados junto a los de Ilthane, y les había utilizado, así que los huevos estaban en peligro!

miércoles, 11 de abril de 2007

Un viaje (casi) sin incidencias

Asistentes: Amfortas el clérigo de San Cuthbert(Enrique), Ash el pícaro espadachín y robaconjuros (David), Krath el brujo arcano (Javi), Nittha la maga (Inma) y Tar el explorador (Miguel).

Comenzamos el camino hacia los pantanos donde habitaban los hombres lagarto con Tar siguiendo el rastro. No le costó mucho encontrarlo, pero era difícil seguir su ritmo cargados como íbamos.

Durante los dos días que duró el viaje, tuvimos que acampar en las pocas zonas confortables que encontrábamos en el pantano, normalmente junto a las raíces de grandes manglares. También tuvimos que detenernos a lidiar con algunos habitantes del pantano que no parecían muy contentos de nuestra presencia allí: Serpientes y arañas gigantes. Afortunadamente, trabajando como un equipo, no supusieron ninguna dificultad seria a nuestro avance.

Tras los dos días de marcha, llegamos a lo que parecía la ciudad de los hombres lagarto, un laberinto entre las raices de enormes manglares hasta donde conducía el rastro que seguimos...