jueves, 7 de febrero de 2008

La luz al final del túnel

Asistentes: Amfortas el clérigo de San Cuthbert(Enrique), Ash el pícaro espadachín y robaconjuros (David), Ananke el Guerrero Espartiano(Juanlu), Nittha la maga (Inma) y Tazón el paladín (PNJ).

Renovada la confianza en sí mismos, nuestros aventureros decidieron comprobar a dónde llevaba el portal y continuar su búsqueda de Allustan el sabio. Nittha recordó haber leído que tocando el portal se podía ver lo que había al otro lado, así que Amfortas avanzó valientemente y alargó la mano hacia la negra superficie.

Unas negras ondulaciones comenzaron a recorrer el portal apenas lo rozó y Amfortas pudo vislumbrar el interior del portal. Este transcurría por un espacio interdimensional hasta otra sala, pero algo acechaba en ese espacio. Un horrible muerto viviente planar de afiladas garras se abalanzó sobre él, le marcó la cara de un zarpazo y lo arrastró al interior del portal. Rapidamente el grupo entro en acción. Ash avanzó haciendo piruetas hasta el lado opuesto de la criatura (saliendo por un portal similar en otra sala) mientras los guerreros del grupo castigaban sin piedad a la criatura, que acabó desplomándose y desapareciendo.


En la siguiente sala les esperaba un peligro no menor. Unos belkeros, criaturas nativas del plano elemental del aire, intentaron introducirse a través de sus orificios respiratorios y dañarles desde dentro, pero con una formación bien plantada pudieron plantarles cara sin demasiados problemas.

Más allá les esperaba otra gran sala, con estatuas y grabados Vaati... y con trampas! Con mayor o menor suerte, fueron superándolas (sufriendo algún percance menor en el proceso) y llegaron a otra sala donde les esperaba una pintoresca criatura: Antirex de la Pica Roja, una noble salamandra de fuego, guardian de la tumba de los Vaati, y Smoughed, su sirviente elemental. Tras una larga conversación y denodados esfuerzos diplomáticos (acompañados de un valioso regalo mágico) consiguieron evitar el combate y que la criatura les permitiera avanzar.

Apenas unos pasos más adelante, sin embargo, les esperaba un nuevo peligro. De las sombras de la habitación se materializó una enorme araña que, antes de que pudieran reaccionar, se abalanzó sobre Ash, le agarró con sus patas y le atrajo de vuelta a las sombras, donde pareció desaparecer.

El grupo desesperado (bueno, unos más que otros) pidió ayuda a Antirex que, a cambio de otro presente mágico, les indicó la localización del cubil de la araña sombría llamada Cazamoscas.

Así, se pusieron de nuevo en camino, atravesando una nueva sala de la tumba de los Vaati, presidida por un enorme mural grabado, en la que se rememoraba el triunfo de los Duques del Viento sobre Dwimb, señor de los Limos. Esta sala parecía absorber los sonidos, de modo que las conversaciones se reducían a susurros. Ascendieron al nivel superior de la sala, siguiendo las indicaciones de Antirex y llegaron, tras un largo pasillo, a una extraña sala envuelta en sombras, con varias estatuas y pilares.

Allí, se materializó de nuevo Cazamoscas, sin Ash, pero dispuesta a negociar. Si los aventureros acababan con 'El Marqués del Río', le liberaría. Ellos consiguieron convencer a la araña de que necesitaban al gnomo para esa tarea y ella accedió a sustituirle por varios objetos mágicos valiosos, que se quedaría en prenda hasta que le llevaran la cabeza de su enemigo. Los aventureros, accedieron al trato y decidieron descansar y reunir fuerzas para la ardua tarea que les esperaría a continuación. ¿Quien sería este 'Marques del Río' y por qué deseaba la araña su muerte? ¿Cuál habrá sido el destino de Allustan en estos peligrosos salones funerarios?