Tras abrirnos paso en la guarida de los Tiamikal Nul-Shada, pudimos hablar con su líder, un enorme Gigante del Fuego. Su primer instinto fue atacarnos, pero cuando le demostramos que habíamos venido bien preparados, depuso las armas y accedió a parlamentar. Nos informó de que era su hechicero Thor, un gigante de frío, quien les había asegurado que los Señores del Risco eran los ladrones de la llave de la bóveda secreta. Nos dirigimos a hablar con él, para averiguar como había podido llegar a esa conclusión y le sorprendimos con unos papeles incriminatorios sobre la mesa. En connivencia con Charglar, estaba intentando obtener las dos llaves y abrir la bóveda.
En la fortaleza descendimos hasta contemplar las enormes puertas de la bóveda, en las que había un extraño grabado... Parecía la imagen de un grupo de aventureros (que se parecían sospechosamente a nosotros) combatiendo con una criatura encerrada en un monolito. También vimos que las puertas estaban custodiadas por dos enormes gigantes momificados...
Sabedores de que Charglar era el instigador de los conflictos entre los distintos grupos de gigantes y de que tenía una de las llaves, decidimos dirigirnos en su busca. No sin antes descansar unas horas en la fortaleza de los Tiamikal Nul-Shada.
En el camino, una emboscada de dragones verdes nos distrajo y nos hizo gastar algunos recursos, pero seguimos determinados a dar con Charglar.