Asistentes: Ash el pícaro espadachín y robaconjuros (David), Ananke el guerrero espartiano(Juanlu-PNJ), Nittha la maga (Inma), Tazón el paladín (Maraña-PNJ), Halissut el puño sagrado (Sergio), Tar el explorador iniciado en la orden del arco (Miguel-PNJ).
Nuestros aguerridos aventureros comenzaron la exploración de la Fisura de los Gusanos en busca de Dragotha, el temible dracocadáver lugarteniente de Kyuss.
Tras adentrarse en una de las grietas del valle, divisaron un grupo de gigantescos miriápodos agusanados y se retiraron para replantear la estrategia.
Decididos a llegar hasta el final de la grieta, idearon un plan para acabar rápidamente con ellos. Impulsados por la magia de Nittha, se adentraron de nuevo en la grieta, con Ash bastante adelantado y haciendo de cebo. La reacción de las gigantescas sabandijas no se hizo esperar, seis de ellos asomaron de agujeros en la roca y se abalanzaron sobre el gnomo que apenas tuvo tiempo de reaccionar. Afortunadamente su anillo mágico le libró de gran parte de los golpes trasladándole temporalmente a otro plano. Tar reaccionó rápidamente comenzó a hostigar a las criaturas con sus flechas para ganar tiempo, hiriendo a una gravemente. Siguiendo el plan, tras atraer a las criaturas, Ash se retiró de nuevo hacia donde le esperaba el resto del grupo propinando el golpe de gracia con uno de sus argénteos guanteletes a la que había malherido Tar. Era el turno de Nittha de aprovechar que los monstruos se habían arrinconado en poco espacio, sin embargo, antes de que pudiera reaccionar, una pareja de horribles escorpiones gigantes se abrieron paso entre los miriápodos, acercándose al grupo y proyectando imágenes mentales de horror y locura, que diezmaron las características mentales del grupo. En el caso de Nittha, esto la imposibilitaba para el lanzamiento de sus conjuros más poderosos. Viendo como la estrategia que habían planteado podía desvanecerse, Tazón imploró a Heironeus para que restaurara la capacidad mental de la maga. El dios respondió a sus plegarias y Nitta se recuperó lo suficiente para continuar con el plan. Musitó sus palabras arcanas y cuatro meteoros chisporroteantes salieron de la palma de su mano y fueron a estrellarse certeros en los cuerpos de varios de los miriápodos, para luego explotar conjuntamente en una temible conflagración que mató a varios y dejó malherido al resto.
Cuando parecía que la victoria se decantaba del lado de los aventureros, apareció un nuevo peligro. Un apostol de Kyuss, una terrible criatura gigantesca con forma de larva conocida como Ulgurstasta apareció flotando bajo el techo de la caverna, invocando una poderosa magia que iba desecando el cuerpo de los aventureros arrebatándoles la vida.
Afortunadamente, los aventureros reaccionaron rápidamente, se abalanzaron sobre las criaturas que quedaban y fueron ganando terreno, acercándose a la larva. Las flechas de Tar silbaron y las espadas de Tazón y Ananke se cernieron sobre los escorpiones y gusanos restantes, acabando con ellos. Los poderes curativos de Halissut sanaron a los combatientes malheridos y la magia de Nittha transformó al pequeño Piticli en un enorme dragón rojo que, con el apoyo de Ash, comenzó a hostigar al Ulgurstasta, que se vió obligado a ceder terreno.
Sin embargo, aun le quedaba un as en la manga y, cuando Tazón se acercó para acabar con él, una trampa que la criatura había preparado se disparó, privó a Tazón de todas sus protecciones mágicas y generó una poderosa fuerza necromántica que estuvo a punto de causarle la muerte. El apostol de Kyuss comenzó a alejarse, poniendo distancia entre él y los aventureros. Nittha consiguió disipar la mayoría de sus protecciones mágicas, pero la trampa seguía activa y representaba un peligro mortal para cualquiera que quisiera seguir a la criatura.
Finalmente, Ash se acercó hasta la trampa, y, a pesar que todas sus protecciones fueron disipadas, pudo resistir sus efectos. Después, con el pergamino que les había regalado Manzorian, creó una esfera de negación de magia que proporcionó a los aventureros el paso seguro que necesitaban.
Nittha no dudó y se abalanzó volando por el hueco. En cuanto tuvo a la criatura a tiro, invocó un poderoso rayo desintegrador que, certero, acabó con su no-vida.
miércoles, 19 de mayo de 2010
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