miércoles, 16 de enero de 2008

Una victoria agridulce

Asistentes: Amfortas el clérigo de San Cuthbert(Enrique), Ash el pícaro espadachín y robaconjuros (David), Ananke el Guerrero Espartiano(Juanlu), Nittha la maga (Inma) y Tazón el paladín (Maraña).

Tras haber derrotado a Bozal y al demonio, el grupo se marchó para combatir de nuevo en la arena. Esta vez debieron luchar contra una pareja de enanos conocidos como las Espadas del Abismo. La pareja de bárbaros se ensañaron con Amfortas, pero el resto del grupo pudo librar al clérigo del ataque sin piedad de los guerreros.
Tras ese combate, el grupo regresó al templo de Kyuss e intentaron averiguar sin éxito cómo romper el conjuro que encerraba al Ulgurstasta para evitar que otro terminara el ritual.
Como no tuvieron éxito decidieron esperar al día siguiente en el que Amfortas pediría a St. Cuhtbert guía para terminar con el conjuro. Dejaron a Piticli, el familiar pseudodragon de Nithha vigilando y mientras tanto se prepararon para la semifinal.
Para sorpresa de todos "el azote de gusanos" tuvo que luchar en el combate de demostración contra un monstruo.
Los guardias de la arena desvelaron en una conversación entre ellos que el monstruo era capaz de helar la jaula. Sin embargo, esto era una artimaña de Raknian que había sobornado a los guardias para que el grupo preparara conjuros de fuego.
El grupo no cayó en el engaño y cuando subieron a la arena descubrieron que el monstruo era una enorme criatura de los picos barrera que tenía el aspecto de una rana enorme con tres ojos.
Talabir presentó al monstruo como Diente Loco el Hambriento.
Haciendo honor a su nombre Diente Loco engulló al pequeño Ash, pero Nittha, Ananke y Tazón acabaron con el monstruo antes de que fuera demasiado tarde para el gnomo.
Tras este combate, el grupo se ganó el clamor y el afecto del público.
Mientras combatieron contra el monstruo, Piticli vio como el lugarteniente de Raknian había descubierto que habían matado a Bozal Zahol.
Por la tarde, regresaron al tempo no sin ante enfrentarse a algunos guardaespaldas de Raknian apostados allí. Con la adivinación descubrieron que bastaba con que el Ulgurstasta devorara a un guerrero para cumplir la profecía y que para liberarlo debían usar poderes para ahuyentar a los muertos y luego disipar la esfera.
Ni Amfortas, ni Tazón fueron capaces de romper con su poder divino la carcasa que protegía al Apóstol de Kyuss. Asi que decidieron regresar a la mañana siguiente, pocas horas antes del combate de la final. Era su última oportunidad de evitar una catástrofe.
Esta vez, la bendición de St. Cuthbert si acompañó a Amfortas, y, tras tocar la puerta que ocultaba al monstruo, rompió la esfera. El ulgurstasta rompió la puerta de un enorme golpe y comenzó a castigar a los aventureros con sus tendrículos. La criatura también vomitó a los muertos vivientes que albergaba en su vientre, que rodearon al clérigo de forma irremisible.
El Apóstol engulló a Amfortas sin ninguna piedad, mientras Tazón trataba de librarse con su magia de los muertos vivientes que protegían a la criatura. Nittha trataba de herir a la enorme oruga, pero no conseguía superar sus protecciones mágicas.
Ash, decidió atacar él al Ulgurstasta para que Tazón y Ananke avanzaran a luchar contra él.
El monstruo picó en el cebo y trató de engullir al gnomo. Mientras Ash se debatía en la boca del gusano, Amfortas, encerrado en el vientre, decidió usar una cuenta del collar de bolas de fuego que tomaron de Zyrxog. La cuenta estalló haciendo estallar el resto del collar, haciendo un daño terrible al monstruo, pero matando al clérigo de paso.
El sacrificio no fue en vano, ya que gracias a la heroica acción de Ash y Amfortas, los dos guerreros del grupo (con la colaboración del gnomo desde el interior) acabaron de rematar a la horrible criatura.
Sólo quedaba media hora antes de la final. El grupo decidió combatir, pues el premio podría servir para revivir a su amigo Amfortas.
Cuando llegaron a la arena, Talabir, el árbitro, informó que Loris Raknian no podría presidir los combates. Aun así, el combate se inició con normalidad.
Era la gran final, Khellek, Auric y sus golems de carne contra El Azote de los Gusanos.
Khellek, con una velocidad inusitada y cargado de protecciones mágicas alzó el vuelo y comenzó a lanzar conjuros.
Uno a uno fueron cayendo ante la superioridad del mago. Primero, Nittha perdió toda su inteligencia por culpa de un conjuro que la volvió tonta. Luego Ananke se vio obligado a huir aterrado del combate.
Para evitar la derrota, y ganar tiempo Tazón usó su botella siemprehumeante y la dejó en el suelo mientras creaba una humareda para ocultar al gnomo y a él.
Sin embargo, Khellek descendió de su vuelo y se llevó el frasco, dejando de nuevo al descubierto a la pareja.
Tras esto, otro conjuro del mago enloqueció a Ash que comenzó a atacar al paladín, mientras Auric sobrevolaba y atacaba a Tazón aprovechando su capacidad de atacar y retirarse a gran velocidad.
Acosado, el paladín se vio obligado a rendirse.
El azote de gusanos había perdido el combate. Aun así, Talabir les dejó hablar a la multitud. Ash desveló a toda la audiencia el complot de Raknian para sacrificar a todo el público ante el Apóstol de Kyuss. Poco a poco, a la vista de las pruebas, la Ciudad Libre recompensó la heroicidad del grupo y puso una orden de busca y captura contra el malhechor de Raknian que aprovechó la final para darse a la fuga.
Tras esto, usando la recompensa y los premios de las fases previas del torneo, el grupo devolvió la vida a Amfortas y recuperó la mente de Nittha.
Unos días después descubrieron que Eligos había sido asesinado por los secuaces de Raknian y que había dejado una nota para Allustan advirtiendo del terrible peligro que acecha al mundo y le pide que lleve sus notas a su antiguo maestro.
Mientras los aventureros preparan su viaje de vuelta, les sobreviene otra mala noticia: Ilthane, la dragona negra que arrasó el pueblo natal de Ash, y cuyos planes de infectar los pantanos con gusanos de Kyuss habían desbaratado había atacado el pueblo de Lago Diamante...

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