viernes, 19 de febrero de 2010

¡Vuelta al tajo!

Asistentes: Ash el pícaro espadachín y robaconjuros (David), Ananke el guerrero espartiano(Juanlu), Nittha la maga (Inma), Tazón el paladín (Maraña), Halissut el puño sagrado (Sergio), Tar el explorador iniciado en la orden del arco (Miguel).

El grupo se había teleportado a la torre de Manzorian el mago. Allí pudimos curar nuestras heridas, devolver a la vida a Nittha y re-equiparnos para las amenazas que nos esperaban.
Tras solo una noche de descanso y algunas compras, nos teleportamos de vuelta a la torre de "Los cazadores de los hijos de Tiamat". Allí nos esperaban de nuevo los gigantes de fuego guardianes. Esta vez las habilidades diplomáticas del paladín dieron su fruto y estábamos a punto de conseguir una audiencia con su líder cuando de la nada apareció el traicionero Gazzilfek, apuñaló a uno de los gigantes y de nuevo comenzaron las hostilidades. Por supuesto, Gazz volvió a desaparecer antes de que pudiéramos reaccionar.

El combate con los guardianes no supuso un desafío para el grupo en plenitud de condiciones, pero, cuando estábamos a punto de acabar con el último de ellos, nuestro viejo amigo, el dragón azul invisible, hizo acto de presencia, sorprendiéndonos con un cono de rayos surgido de la nada.
Pero esta vez estábamos preparados. Halissuth invocó su magia purgadora de invisibilidades, Nittha disipó varias de las protecciones mágicas del monstruo, y Ananke se abalanzó sobre el dragón, para descubrir que sus protecciones mágicas también se habían recuperado. Ash, se acercó también y con un golpe preciso, se abrió paso entre las defensas mágicas del dragón y absorbió una de ellas. Tar aprovechó el momento para descargar una andanada de flechas sobre él, mientras Nittha le hostigaba con sus conjuros.

El dragón intentó a la desesperada retirarse y volver a hacerse invisible para sorprendernos, pero, cuando volvió a aparecer, estábamos listos para reaccionar y una nueva tanda de conjuros, flechas, golpes de espada y, por último, el mortal golpe de gracia de la espada de Ash acabaron con él.

Tras despojar al cadáver de dragón de sus objetos mágicos y ya con más tranquilidad, nos adentramos en la fortaleza gigante, donde Ash avistó y pudo desactivar una sospechosa puerta-trampa en el techo del pasillo de entrada. Al otro lado de dicho pasillo esperaba una enórme bóveda... totalmente vacía y sin ninguna otra salida. Extrañados, volvimos a registrar el pasillo y encontramos dos puertas secretas que se adentraban en la fortaleza...

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