El grupo se había teleportado a la torre de Manzorian el mago. Allí pudimos curar nuestras heridas, devolver a la vida a Nittha y re-equiparnos para las amenazas que nos esperaban.
Tras solo una noche de descanso y algunas compras, nos teleportamos de vuelta a la torre de "Los cazadores de los hijos de Tiamat". Allí nos esperaban de nuevo los gigantes de fuego guardianes. Esta vez las habilidades diplomáticas del paladín dieron su fruto y estábamos a punto de conseguir una audiencia con su líder cuando de la nada apareció el traicionero Gazzilfek, apuñaló a uno de los gigantes y de nuevo comenzaron las hostilidades. Por supuesto, Gazz volvió a desaparecer antes de que pudiéramos reaccionar.
El combate con los guardianes no supuso un desafío para el grupo en plenitud de condiciones, pero, cuando estábamos a punto de acabar con el último de ellos, nuestro viejo amigo, el dragón azul invisible, hizo acto de presencia, sorprendiéndonos con un cono de rayos surgido de la nada.
El dragón intentó a la desesperada retirarse y volver a hacerse invisible para sorprendernos, pero, cuando volvió a aparecer, estábamos listos para reaccionar y una nueva tanda de conjuros, flechas, golpes de espada y, por último, el mortal golpe de gracia de la espada de Ash acabaron con él.
Tras despojar al cadáver de dragón de sus objetos mágicos y ya con más tranquilidad, nos adentramos en la fortaleza gigante, donde Ash avistó y pudo desactivar una sospechosa puerta-trampa en el techo del pasillo de entrada. Al otro lado de dicho pasillo esperaba una enórme bóveda... totalmente vacía y sin ninguna otra salida. Extrañados, volvimos a registrar el pasillo y encontramos dos puertas secretas que se adentraban en la fortaleza...
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