Envalentonados por nuestra segunda victoria en la guarida de la Tríada de Ébano, decidimos comenzar la exploración del tercero y último de los templos que la componían. Esta vez parecía compuesta de pasillos rectos de piedra trabajada... ¡Al fin se acabó ir tropezándose con restos de piedra a cada paso!
A los pocos segundos pudimos reaccionar y comprobamos que, en relidad, lo que parecían sólidas paredes eran, en muchos casos, puertas secretas basculantes que permitían a los kenkus moverse y sorprendernos a voluntad. Afortunadamente, pudimos coordinar nuestros ataques y comenzamos a movernos con más cuidado, por el laberinto, eliminando a los kenkus que salían a nuestro encuentro...
Desafortunadamente, solo hemos tenido tiempo de explorar una parte del laberinto... ¿qué secretos nos tendrán todavía reservados los secuaces de Vecna? ¿estará el Sin Rostro acechándonos desde alguna de las salas secretas de este laberinto?
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