Confiados como estábamos en nuestras habilidades, decidimos continuar la exploración del laberinto de los seguidores de Vecna. Justo cuando pensábamos que las escaramuzas de los kenkus ya no podían pillarnos desprevenidos, fuimos víctimas de una nueva emboscada.
Mientras estábamos todos en una habitación bastante estrecha, uno de ellos apareció de la nada y nos arrojo una pequeña cuenta del extraño collar que llevaba. En medio del aire la cuenta se transformó en una terrible bola de fuego que a punto estuvo de causarnos problemas de verdad. Afortunadamente, solo acabamos algo chamuscados y pudimos vencer a todos los kenkus.
Lamentablemente, ahora nos encontramos en otro apuro... parece que hemos recorrido ya todo el laberinto y no hay otra salida más que aquella por la que entramos... ¿dónde se ocultará el Sin Rostro?
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