Asistentes: Amfortas(Enrique), Nitha(Inma), Tar(Miguel), Ash(David), Tagar(PNJ) y Krath(Javi)
Exhaustos y heridos tras el combate con los kenkus, decidimos descansar y meditar sobre lo que habíamos aprendido en estos días. Acampados en una de las salas del laberinto que más seguridad parecía ofrecer, repartimos parte del botín, afilamos nuestras espadas y pusimos a punto nuestras habilidades para los desafíos que nos esperarían más adelante.
Tras una exploración minuciosa de parte del laberinto, encontramos una puerta oculta deslizante, distinta a las que habíamos visto antes. Nos adentramos en ella y vimos un extraño pasillo, lleno de columnas que emitían un tenue fulgor azul. Más adelante, tras un recodo del pasillo una sala... Tar y Ash nos escabullimos hasta ella, apostándonos a ambos lados de la puerta, desde podíamos divisar a dos figuras con túnicas frente a un extraño altar, en una sala aún más extraña que la anterior, en la que las columnas parecían tener manos luchando por salir. No parecía que las figuras se hubieran dado cuenta de nuestra presencia, pero el ruido de la armadura de uno de nuestros compañeros delató nuestra presencia y una de las figuras se giró... (continuará).
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