jueves, 15 de marzo de 2007

Descompuesto y Sin Rostro

Asistentes: Amfortas(PNJ), Nitha(Inma), Tar(Miguel), Ash(David), Tagar(PNJ) y Krath(Javi)

Entonces comenzó una de las batallas más duras que nuestro grupo de aventureros haya vivido nunca. Cuando pensábamos que el factor sorpresa estaba de nuestro lado, desde una de las extrañas columnas brotó un ser insustancial, un alma en pena que gemía y canturreaba con extraños sonidos que llevan a la demencia, un allip. Tagar fue presa de su hechizo y se quedó embelesado, con la mente perdida en los relatos de locura del muerto viviente. Entonces, la criatura se dirigió como una flecha hasta Tar, que se encontraba apostado con su arco en la entrada de la sala. Ni siquiera las paredes detenían a la criatura, que las atravesaba como si no estuvieran allí... Desesperado, Tar arrojó su arco e intentó defenderse de la criatura con su espada, pero ésta era totalmente inefectiva... la atravesaba de parte a parte sin hacerle ningún daño!. Mientras tanto, el no-muerto lanzaba sus ataques contra nuestro arquero, atravesando su coraza y robándole la cordura con cada golpe. Afortunadamente, Amfortas pudo reconocer el tipo de criatura y nos señaló sus vulnerabilidades... los conjuros de Nittha podían dañarlo y la energía positiva de nuestras varitas de curación también. Siguiendo sus consejos, comenzamos a hostigar a la criatura.

Mientras tanto, los dos cultistas tuvieron tiempo de tomarse unas pociones que los ocultaron en bruma y de retirarse. Una vez estuvieron a salvo, el allip también se retiró, desapareciendo a través de una pared.

Confiados, decidimos perseguirles a través de la sala, momento en el cual se desveló la emboscada que nos tenían preparada. Por un lado aparecieron los dos cultistas, por el otro, el allip, dos nuevos cultistas y una figura alta, armada con un cetro y una daga y que vestía una extraña máscara cubriéndole el rostro. De repente todo se volvío un caos... los secuaces del Sin Rostro comenzaron a invocar rayos de fuego que volaban en todas direcciones, mientras su líder invocaba una extraña plegaria que hizo aparecer un gigantesco simio terrible entre él y nosotros. Cuándo empezamos a aproximarnos a él, unas telarañas increíblemente pegajosas y resistentes llenaron toda la sala inmovilizándonos y, por un momento, la situación pareció desesperada.

Afortunadamente, Krath tuvo una genial idea... extrajo una de las 'canicas explosivas' del collar que arrebatamos a los kenkus y la arrojó a un extremo de las telarañas. El fuego generado rápidamente consumió las telarañas (chamuscándonos un poco, eso sí) y nos liberó. Entonces fuimos capaces de reorganizar nuestra estrategia y pudimos acabar con los acólitos, el simio y, finalmente el Sin Rostro.

Entre sus pertenencias encontrámos un código para descifrar el mensaje que encontramos entre las pertenencias de Theldrick... esto es lo que decía:

"The Age of Worms The secrets of this page are most holy. Know ye heretics who invade them that the eye of Vecna is upon you. If you read this, Theldrick, you have either slain me and doomed our cause, or the time is nigh for our fi nal victory. At last the riddle of this place is solved. In ages past, a great being known as Kyuss rose above the petty warlords who fought and struggled for material gain. Mighty Kyuss is the herald of the Overgod. Soon, he will sound the clarion call to the faithful. The three sundered faiths shall be made whole. The undead our agents spotted must be located and captured. If they bear the worms of Kyuss then they perhaps hold the final answer to our research. The Ebon Aspect stirs within the pool, but it is still not ready to emerge. Perhaps a traumatic event – an invasion by heretics, a great battle fought within these halls – could awaken it. But even then it will attain only a minor form. The Way of the Ebon Triad speaks of the danger of awakening the aspect too soon. Our work will be for naught. We must fi nd the worms and the undead hosts that carry them. If they are not here, then we must send agents to the Risk. If Kyuss himself, or his agents, cannot shepherd in the Age of Worms, then we shall do it ourselves so that the Overgod may live. Our course is clear, my dear Theldrick. Smenk is longer useful to us and must die. Kill him, then send agents to the Mistmarsh, across the southern hills. I believe that we will fi nd what we are looking for there, among the lizardfolk. Summon more of your warriors. If the calculations and portents are correct, the time for covert action is at an end. As the Age of Worms begins, we must strike hard and fast to prepare the coming of the Overgod. Of course, dear Theldrick, if you were so rash as to slay my followers and I, then you, soon, shall join me in the afterlife. Doubtless your treachery has already stirred the Overgod. Our mission has failed, and you will die at his hands."

Apenas terminamos de leer el fragmento, una de las puertas del recinto estalló en mil pedazos, mientras un engendro emergía de ella, aún goteando ese repulsivo líquido negro... el aspecto de ébano!



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