Cuando llegamos al pueblo decidimos que nuestra prioridad era hablar con Allustan, mentor de Nittha y hermano del gobernador, acerca de la colaboración de Balabar con el culto. Antes de enviar la guardia a por él, nos dió algo de tiempo para que pudiéramos tener un 'cara a cara' con él. Desafortunadamente, para cuando llegamos a su mansión, Balabar había huído, llevándose todas sus riquezas con él.
Durante los siguientes días nos tomamos un pequeño descanso para vender todo el botín que habíamos encontrado, comprar nuevo equipo y decidir cual iba a ser nuestro próximo paso. Allustan se ofreció a escoltarnos hasta el Torreón del Muro negro, cercano a los pantanos de la niebla, donde residía Marzena, una hechicera amiga suya, antigua compañera de estudios, con la que había concertado una cita en un mes. También aprovechamos para despedirnos de Tagar, que finalmente decidió seguir con su puesto en la guardia de la ciudad.
Tras esas pequeñas 'vacaciones' para poner a punto nuestras nuevas habilidades y equipo, decidimos ponernos en marcha, prevenidos de que nos esperaba una zona peligrosa, donde los ataques de hombres lagarto a viajeros y caravanas eran relativamente frecuentes.
Durante varios días viajamos sin incidentes, pero cuando nos aproximábamos al torreon de guardia, lo encontramos bajo asedio por casi una veintena de hombres lagarto.
Tras esto, pudimos hablar con la guardia del torreón y nos contaron que llevaban ya un tiempo soportando ataques de las tribus cercanas de hombres lagarto, que su comandante había muerto en un ataque anterior y la propia Marzena, su maga de guerra, y 3 soldados más, habían sido secuestrados en una incursión anterior. Nos ofrecimos a ir en su busca.
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