miércoles, 28 de marzo de 2007

Comienza el viaje

Asistentes: Amfortas el clérigo de San Cuthbert(Enrique), Ash el pícaro espadachín y robaconjuros (David), Krath el brujo arcano (PNJ), Nittha la maga (Inma) y Tar el explorador (Miguel).

Cuando llegamos al pueblo decidimos que nuestra prioridad era hablar con Allustan, mentor de Nittha y hermano del gobernador, acerca de la colaboración de Balabar con el culto. Antes de enviar la guardia a por él, nos dió algo de tiempo para que pudiéramos tener un 'cara a cara' con él. Desafortunadamente, para cuando llegamos a su mansión, Balabar había huído, llevándose todas sus riquezas con él.

Durante los siguientes días nos tomamos un pequeño descanso para vender todo el botín que habíamos encontrado, comprar nuevo equipo y decidir cual iba a ser nuestro próximo paso. Allustan se ofreció a escoltarnos hasta el Torreón del Muro negro, cercano a los pantanos de la niebla, donde residía Marzena, una hechicera amiga suya, antigua compañera de estudios, con la que había concertado una cita en un mes. También aprovechamos para despedirnos de Tagar, que finalmente decidió seguir con su puesto en la guardia de la ciudad.

Tras esas pequeñas 'vacaciones' para poner a punto nuestras nuevas habilidades y equipo, decidimos ponernos en marcha, prevenidos de que nos esperaba una zona peligrosa, donde los ataques de hombres lagarto a viajeros y caravanas eran relativamente frecuentes.

Durante varios días viajamos sin incidentes, pero cuando nos aproximábamos al torreon de guardia, lo encontramos bajo asedio por casi una veintena de hombres lagarto. Allustan se ofreció para utilizar su magia para volver a Lago Diamante y pedir refuerzos, mientras nosotros nos ocupábamos de repeler el ataque de los hombres lagarto. Accedimos y nos preparamos para el ataque. Desafortunadamente para ellos, contábamos con el factor sorpresa y ni siquiera una cantidad tal supuso ningún problema para nuestro grupo. Con apenas algún rasguño, conseguimos que se retiraran, ordenados por una especie de 'caudillo' hombre lagarto que estaba vigilando la batalla desde un promontorio cercano.

Tras esto, pudimos hablar con la guardia del torreón y nos contaron que llevaban ya un tiempo soportando ataques de las tribus cercanas de hombres lagarto, que su comandante había muerto en un ataque anterior y la propia Marzena, su maga de guerra, y 3 soldados más, habían sido secuestrados en una incursión anterior. Nos ofrecimos a ir en su busca.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Cerrando un capítulo

Asistentes: Amfortas(PNJ), Nitha(Inma), Tar(Miguel), Ash(David), Tagar(PNJ) y Krath(Javi)

¡El aspecto de Ébano estaba allí! Apenas habían llegado a tocar el suelo las astillas de la puerta cuando la enorme bestia se introdujo en la habitación y comenzó a atacarnos sin piedad. Hubo unos momentos de pánico cuando comprobamos que nuestras armas no eran suficiente para atravesar su dura piel y que algunos de los conjuros que le lanzábamos no producían ningún efecto o, peor aún, los absorbía y utilizaba su energía para curarse. Afortunadamente, somos un grupo de recursos, el arma Tagar fue bendecida por San Cuthbert con la intervención de Amfortas y pudo causarle daño, Ash pudo deslizarse hasta un flanco vulnerable de la criatura donde los golpes parecían ser más efectivos y el resto del grupo pudo hostigar a distancia al engendro, que acabó cayendo bajo nuestros golpes.

Tras el combate, terminamos de registrar la zona y comprobamos que habían llegado suministros de Balabar Smenk... ¡El muy malnacido nos había engañado! Decidimos partir hacia el pueblo cuanto antes y comenzamos el camino de vuelta. Cuando llegamos a la zona de la piscina negra, encontramos restos de una lucha y a un maltrecho Kullen, que había sido enviado por su patrón para acabar con nosotros y que se había encontrado al aspecto de ébano nada más emerger de la piscina. Tras interrogarle decidimos que ya no representaba ninguna amenaza, así que le dejamos marchar y continuamos nuestro camino de vuelta al pueblo...

jueves, 15 de marzo de 2007

Descompuesto y Sin Rostro

Asistentes: Amfortas(PNJ), Nitha(Inma), Tar(Miguel), Ash(David), Tagar(PNJ) y Krath(Javi)

Entonces comenzó una de las batallas más duras que nuestro grupo de aventureros haya vivido nunca. Cuando pensábamos que el factor sorpresa estaba de nuestro lado, desde una de las extrañas columnas brotó un ser insustancial, un alma en pena que gemía y canturreaba con extraños sonidos que llevan a la demencia, un allip. Tagar fue presa de su hechizo y se quedó embelesado, con la mente perdida en los relatos de locura del muerto viviente. Entonces, la criatura se dirigió como una flecha hasta Tar, que se encontraba apostado con su arco en la entrada de la sala. Ni siquiera las paredes detenían a la criatura, que las atravesaba como si no estuvieran allí... Desesperado, Tar arrojó su arco e intentó defenderse de la criatura con su espada, pero ésta era totalmente inefectiva... la atravesaba de parte a parte sin hacerle ningún daño!. Mientras tanto, el no-muerto lanzaba sus ataques contra nuestro arquero, atravesando su coraza y robándole la cordura con cada golpe. Afortunadamente, Amfortas pudo reconocer el tipo de criatura y nos señaló sus vulnerabilidades... los conjuros de Nittha podían dañarlo y la energía positiva de nuestras varitas de curación también. Siguiendo sus consejos, comenzamos a hostigar a la criatura.

Mientras tanto, los dos cultistas tuvieron tiempo de tomarse unas pociones que los ocultaron en bruma y de retirarse. Una vez estuvieron a salvo, el allip también se retiró, desapareciendo a través de una pared.

Confiados, decidimos perseguirles a través de la sala, momento en el cual se desveló la emboscada que nos tenían preparada. Por un lado aparecieron los dos cultistas, por el otro, el allip, dos nuevos cultistas y una figura alta, armada con un cetro y una daga y que vestía una extraña máscara cubriéndole el rostro. De repente todo se volvío un caos... los secuaces del Sin Rostro comenzaron a invocar rayos de fuego que volaban en todas direcciones, mientras su líder invocaba una extraña plegaria que hizo aparecer un gigantesco simio terrible entre él y nosotros. Cuándo empezamos a aproximarnos a él, unas telarañas increíblemente pegajosas y resistentes llenaron toda la sala inmovilizándonos y, por un momento, la situación pareció desesperada.

Afortunadamente, Krath tuvo una genial idea... extrajo una de las 'canicas explosivas' del collar que arrebatamos a los kenkus y la arrojó a un extremo de las telarañas. El fuego generado rápidamente consumió las telarañas (chamuscándonos un poco, eso sí) y nos liberó. Entonces fuimos capaces de reorganizar nuestra estrategia y pudimos acabar con los acólitos, el simio y, finalmente el Sin Rostro.

Entre sus pertenencias encontrámos un código para descifrar el mensaje que encontramos entre las pertenencias de Theldrick... esto es lo que decía:

"The Age of Worms The secrets of this page are most holy. Know ye heretics who invade them that the eye of Vecna is upon you. If you read this, Theldrick, you have either slain me and doomed our cause, or the time is nigh for our fi nal victory. At last the riddle of this place is solved. In ages past, a great being known as Kyuss rose above the petty warlords who fought and struggled for material gain. Mighty Kyuss is the herald of the Overgod. Soon, he will sound the clarion call to the faithful. The three sundered faiths shall be made whole. The undead our agents spotted must be located and captured. If they bear the worms of Kyuss then they perhaps hold the final answer to our research. The Ebon Aspect stirs within the pool, but it is still not ready to emerge. Perhaps a traumatic event – an invasion by heretics, a great battle fought within these halls – could awaken it. But even then it will attain only a minor form. The Way of the Ebon Triad speaks of the danger of awakening the aspect too soon. Our work will be for naught. We must fi nd the worms and the undead hosts that carry them. If they are not here, then we must send agents to the Risk. If Kyuss himself, or his agents, cannot shepherd in the Age of Worms, then we shall do it ourselves so that the Overgod may live. Our course is clear, my dear Theldrick. Smenk is longer useful to us and must die. Kill him, then send agents to the Mistmarsh, across the southern hills. I believe that we will fi nd what we are looking for there, among the lizardfolk. Summon more of your warriors. If the calculations and portents are correct, the time for covert action is at an end. As the Age of Worms begins, we must strike hard and fast to prepare the coming of the Overgod. Of course, dear Theldrick, if you were so rash as to slay my followers and I, then you, soon, shall join me in the afterlife. Doubtless your treachery has already stirred the Overgod. Our mission has failed, and you will die at his hands."

Apenas terminamos de leer el fragmento, una de las puertas del recinto estalló en mil pedazos, mientras un engendro emergía de ella, aún goteando ese repulsivo líquido negro... el aspecto de ébano!



miércoles, 7 de marzo de 2007

Fuera del laberinto

Asistentes: Amfortas(Enrique), Nitha(Inma), Tar(Miguel), Ash(David), Tagar(PNJ) y Krath(Javi)

Exhaustos y heridos tras el combate con los kenkus, decidimos descansar y meditar sobre lo que habíamos aprendido en estos días. Acampados en una de las salas del laberinto que más seguridad parecía ofrecer, repartimos parte del botín, afilamos nuestras espadas y pusimos a punto nuestras habilidades para los desafíos que nos esperarían más adelante.

Tras una exploración minuciosa de parte del laberinto, encontramos una puerta oculta deslizante, distinta a las que habíamos visto antes. Nos adentramos en ella y vimos un extraño pasillo, lleno de columnas que emitían un tenue fulgor azul. Más adelante, tras un recodo del pasillo una sala... Tar y Ash nos escabullimos hasta ella, apostándonos a ambos lados de la puerta, desde podíamos divisar a dos figuras con túnicas frente a un extraño altar, en una sala aún más extraña que la anterior, en la que las columnas parecían tener manos luchando por salir. No parecía que las figuras se hubieran dado cuenta de nuestra presencia, pero el ruido de la armadura de uno de nuestros compañeros delató nuestra presencia y una de las figuras se giró... (continuará).